Adolescentes sin título de ESO y sin retorno

Fuente: elpais.com (NEUS CABALLER)
“Me dio la rebeldía, con 13 y 14 años. Aprobé hasta 2º de la ESO, pero suspendí 3º. Repetí y lo dejé a mitad de curso. Me pelabatodas las clases. No quería ir al instituto. No quería”, recuerda Sara Romero Olmedo con 17 años y recién graduada con su título de ESO debajo del brazo y su matrícula formalizada para estudiar bachillerato de Humanidades. Sara ha superado con éxito dos años en el Programa de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) en un instituto de Paiporta (Valencia). “Quiero ir a la universidad”, afirma con entusiasmo.
Su satisfacción no es para menos. Se ha graduado, y con nota. Ha sacado tres matrículas de honor y dos sobresalientes. El instituto le ha reconocido su “esfuerzo” con un Premio al Conocimiento. “No entiendo que quieran quitar la oportunidad de sacarse el título de ESO a través del PCPI. Con la que está cayendo, deberían facilitar las cosas”, se queja Sara. “Es que no lo veo normal. Ir a un PCPI no quiere decir que no quiera estudiar”.
“Todos, o muchos, pasamos momentos malos en la adolescencia. Momentos de locura”, reflexiona en voz alta Sara. “Los jóvenes tienen una mala época, se juntan con gente que no es conveniente y dejan los estudios”, corrobora Amparo, su madre, desde el taller donde trabaja. La mujer está preocupada con el proyecto de reforma educativa que elimina la opción de obtener el título de ESO a través de los estudios de PCPI. Solo servirá para obtener un certificado laboral de nivel 1. “Creo que es un error enorme, no pueden fastidiarles quitándoles esa vía”, insiste Amparo, que no elude repasar los momentos malos vividos en la adolescencia de Sara. “Yo he pasado muchísimo con mi hija… No iba al instituto, tenía que ir a buscarla por la calle, se juntaba con gente que no quería estudiar… Y en dos años que ha hecho un PCPI y ya está matriculada para estudiar bachillerato”.
Como esta estudiante, durante el curso 2011-2012 un total de 82.939 alumnos han sido orientados en sus centros educativos hacia la vía formativa de los PCPI. La mayoría son jóvenes entre 16 y 21 años. Pero a su corta edad ya saben lo que es la crisis. La crisis personal. Muchos de los adolescentes que pueblan los institutos españoles a esas edades ya han hecho trabajetes para pagarse los gastos. Otros han pateado bancos, calles y barrios. Otros incluso han sufrido algún internamiento en un centro de reeducación de menores. No siempre tienen dificultad de aprendizaje, sino de adaptación social o familiar. No les interesa lo que la ESO les ofrece. Tienen “la cabeza llena de pájaros”, como dice la madre de Sara.
Fumar marihuana es especialmente perjudicial durante la adolescencia
Las personas que comenzaron a fumar marihuana en la adolescencia sufren un deterioro cognitivo que las lleva a tener un coeficiente intelectual ocho puntos por debajo de la media. Unos perniciosos efectos que no son reversibles en la edad adulta, aunque se abandone el consumo. Estas son las principales conclusiones de un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, refutando así los falsos argumentos que minimizan sus consecuencias físicas y psicológicas.
Durante los primeros años de la adolescencia el cerebro todavía sigue desarrollándose, por lo que los daños neuronales derivados del consumo de esta droga son mucho más acusados. “La marihuana no es inofensiva, como se intenta hacer creer, especialmente entre los adolescentes”, advierteMadeline Meir, directora del estudio y profesora de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte.
“Dejar de fumar no es suficiente para restablecer plenamente las capacidades intelectuales, en las que no intervienen negativamente otras drogas como el alcohol o el tabaco”, explica Meir. Por contra, según este mismo estudio, los fumadores que se inician en la edad adulta no sufren esta significativa reducción del coeficiente intelectual.

Mayor fracaso escolar y profesional
El estudio se ha publicado en medio de un contexto en el que la despenalización de la marihuana en Estados Unidos cuenta con el apoyo récord del 50% de la población, según el último sondeo de opinión realizado por Gallup. Unos datos que podrían animar al presidente Barack Obama a enarbolar la bandera de la legalización de cara a las elecciones, por lo que estos investigadores confían en que los resultados del estudio sirvan para disipar estas posturas y “animen a promover más políticas para prevenir su consumo”.
Otros de los problemas derivados del consumo de cannabis, que son extensibles tanto a adolescentes como a adultos, tienen que ver conproblemas de atención y memoria a corto plazo, según coincidieron en señalar los familiares de los fumadores en una serie de entrevistas en profundidad. Además, la disminución de ocho puntos de media en el coeficiente intelectual, los hace descender de un nivel en el que se mueve el 50% de la población a otro en el que tan sólo está representado el 29% de los individuos (con las puntuaciones más bajas). Dejar de fumar no es suficiente para restablecer las capacidades intelectuales
"Las personas que han perdido ocho puntos de coeficiente en la adolescencia estarán en desventaja durante toda su vida con respecto al resto de personas de su misma edad”, explica Meier, pues este índice puede ser determinante a la hora de acceder a ciertas carreras universitarias o a un buen puesto de trabajo. De hecho, los participantes con un coeficiente más alto contaban con un nivel educativo y de ingresos más elevado que el resto. Además, los investigadores añaden que “tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades coronarias, alzhéimer, e incluso muerte prematura”.
Una investigación de cuatro décadas
Para la realización de esta investigación, que se prolongó durante casi cuatro décadas, se tomó una muestra de 1.037 individuos nacidos entre los años 1972 y 1973 en la ciudad neozelandesa de Dunedin; tanto fumadores como no fumadores. A estas personas se les hizo un primer test de inteligencia a la edad de ocho años, cuyos resultados se compararon con otros posteriores cuando cumplieron los 38. Una edad con la que las personas que habían fumado en la adolescencia todavía presentaban serios síntomas de adicción a la marihuana.
El cinco por ciento de los participantes en el estudio habían consumido esta droga, al menos una vez por semana, durante su juventud. Para obtener los resultados, estos individuos fueron comparados con el resto de participantes, tanto en términos de coeficiente intelectual como de otros factores vitales y relacionados con la salud, que se completaron con entrevistas a sus seres queridos. La relevancia de esta investigación es que se trata de la primera que diferencia las capacidades cognitivas de los individuos antes y después de introducirse al consumo de marihuana. “Ahora podemos afirmar que no es el simple hecho de fumar lo que provoca daños psicológicos, sino el hecho de fumar desde la adolescencia”.
Una de las investigadoras del estudio, la profesora en Psiquiatría del King’s College of London, Terrie Moffitt, llegó a afirmar al diario británico The Guardian, que “los resultados demuestran que el consumo de cannabis es bastante seguro en términos cognitivos para los adultos, pero muy perjudicial para los adolescentes”.
El Trastorno Explosivo Intermitente afecta a uno de cada doce adolescentes
El Trastorno Explosivo Intermitente afecta a uno de cada doce adolescentes
Fuente: ElConfidencial.com

Cerca de dos tercios de los adolescentes estadounidenses han experimentado, alguna vez en su vida, un ataque de rabia violento, con destrozos a la propiedad o agresiones a otras personas. Según un nuevo estudio de la Harvard Medical School, estos graves ataques son mucho más comunes, al menos entre los adolescentes americanos, de lo que se creía anteriormente.
El estudio, basado en una encuesta nacional realizada cara a cara con 10.148 adolescentes americanos, muestra cómo cerca de dos tercios tienen un historial de ataques violentos. Además, se ha puesto de manifiesto queuno de cada 12 jóvenes (casi seis millones) cumple los criterios para ser diagnosticado con el Trastorno Explosivo Intermitente (TEI), un síndrome caracterizado por persistentes ataques de rabia incontrolados y desproporcionados respecto a las circunstancias en que se producen.
Según el manual de diagnóstico de desordenes mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, para ser diagnosticado con el TIE un individuo debe haber experimentado tres episodios de agresividad impulsiva, “totalmente desproporcionados respecto al estresante psicosocial causante del ataque”, en cualquier momento de su vida. Para el estudio los investigadores realizaron un diagnóstico más estricto, eliminando a los adolescentes que, pese a sufrir este tipo de reacciones, tenían otros trastornos asociados con la agresividad como bipolaridad, déficit de atención e hiperactividad, trastorno de conducta o trastorno negativista desafiante.
Un grave desorden que no se trata adecuadamente
El TEI es un trastorno grave, crónico y común en los adolescentes El TEI suele aparecer en la adolescencia, entre los 13 y los 19 años, y se vuelve persistente a partir de los 40. Está asociado con el desarrollo posterior de numerosos problemas, incluyendo depresión y abuso de sustancias. Pese a esto, según Ronald Klesser, autor principal del estudio, sólo el 6,5% de los adolescentes que lo sufren reciben un tratamiento profesional.
La investigación pone de manifiesto que el TEI es un trastorno grave, crónico y común en los adolescentes, pero apenas es tratado. Sólo el 37,8% de los adolescentes que, según la encuesta, debían ser diagnosticados con TEI habían recibido tratamiento para sus problemas emocionales al menos un año antes de la realización del sondeo. Sólo el 6,5% recibieron tratamiento específico para calmar la ira. Los investigadores advierten de la importancia de identificar y tratar el TEI a tiempo, quizás a través de programas escolares. “Si podemos detectar el TIE antes e intervenir con un tratamento efectivo”, explica el doctor Kessler, “podremos prevenir la violencia futura y las psicopatologías asociadas a esta”.
El gusto de los adolescentes por la música estridente se relaciona con el consumo de alcohol y el abuso de drogas
El gusto de los adolescentes por la música estridente se relaciona con el consumo de alcohol y el abuso de drogas
Pero los investigadores señalan que no está claro en qué forma se relacionan
Fuente:MedlinePlus
Traducido del inglés: martes, 22 de mayo, 2012

Los expertos enfatizaron que los hallazgos no prueban que la música estridente ni los conciertos tengan algo que ver con fumar marihuana, beber alcohol o el sexo sin protección, solo que hay una asociación. "Estas conductas de toma de riesgo van en conjunto, pero escuchar música estridente no provoca el uso de drogas, y el uso de drogas no provoca que se escuche música estridente", señaló Valerie Stratton, profesora asociada emérita de psicología de Penn State Altoona. Stratton no participó en el nuevo estudio. Aún así, Stratton señaló que una mejor comprensión sobre cómo las varias conductas funcionan juntas podría ayudar a los investigadores a desarrollar formas para evitar que las personas jóvenes dañen su salud. "El mensaje podría ser considerar todos los aspectos del estilo de vida adolescente cuando se intente intervenir o trabajar con estos individuos en alto riesgo", señaló. Los investigadores holandeses iniciaron el estudio para comprender la conexión entre los tipos de escucha musical y las conductas que se consideran no seguras. "Cuando los adolescentes toman un riesgo, tienden a tomar otros", explicó la autora del estudio Ineke Vogel, investigadora del Centro Médico Universitario Erasmo MC en Róterdam. "Así que si se desea evitar que realicen esas conductas arriesgadas o se desea que detengan o reduzcan esas conductas, es mejor abordarlas juntas en un programa integrado". En el nuevo estudio, investigadores obtuvieron encuestas completadas por 944 personas jóvenes de 15 a 25 años (con una edad promedio de 18) en un barrio marginado de los Países Bajos. Casi dos tercios de los participantes fueron chicas, y dos tercios no tenían ascendencia holandesa, sino marroquí, turca o de otras etnias. Los que escuchaban música en sus reproductores de MP3 a niveles que los investigadores consideraban arriesgados (alrededor del 30 por ciento de los que contestaron a la encuesta) eran más propensos a fumar marihuana. ¿Por qué? Los autores del estudio tienen una teoría. "La combinación de uso de cannabis y escuchar el reproductor MP3 a un nivel arriesgado podría relacionarse con un periodo existencial de la vida que constituye la adolescencia y la adultez emergente, no solo debido al sentimiento positivo de estar vivo y la experiencia de significado existencial, sino también algo que llena el vacío existencial". Los que escuchaban música estridente en conciertos y clubes (alrededor del 48 por ciento del total) eran más propensos a tener atracones de bebida y a usar condones de forma inconstante en el coito. En general, un tercio dijeron que fumaban, un tercio afirmaron haber participado en atracones de bebida en el mes anterior, 13 por ciento dijeron que habían fumado marihuana recientemente, y 38 por ciento indicaron que no siempre habían utilizado condones en las relaciones sexuales. Alex Burdorf, coautor del estudio y profesor de determinantes de salud poblacional del Centro Médico de la Universidad de Erasmo MC en Róterdam, dijo que los hallazgos iluminan cómo las cosas que los jóvenes hacen están interconectadas. "Desde el punto de vista de la prevención, debemos enfocarnos en estrategias generales sobre cómo afrontar las tentaciones, e intentar enseñar a estos grupos en riesgo a lograrlo", enfatizó Burdorf. El estudio aparece en la edición de junio de la revista Pediatrics.
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