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El gusto de los adolescentes por la música estridente se relaciona con el consumo de alcohol y el abuso de drogas

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El gusto de los adolescentes por la música estridente se relaciona con el consumo de alcohol y el abuso de drogas

Pero los investigadores señalan que no está claro en qué forma se relacionan

Fuente:MedlinePlus

Traducido del inglés: martes, 22 de mayo, 2012

Imagen de noticias HealthDay

Los expertos enfatizaron que los hallazgos no prueban que la música estridente ni los conciertos tengan algo que ver con fumar marihuana, beber alcohol o el sexo sin protección, solo que hay una asociación. "Estas conductas de toma de riesgo van en conjunto, pero escuchar música estridente no provoca el uso de drogas, y el uso de drogas no provoca que se escuche música estridente", señaló Valerie Stratton, profesora asociada emérita de psicología de Penn State Altoona. Stratton no participó en el nuevo estudio. Aún así, Stratton señaló que una mejor comprensión sobre cómo las varias conductas funcionan juntas podría ayudar a los investigadores a desarrollar formas para evitar que las personas jóvenes dañen su salud. "El mensaje podría ser considerar todos los aspectos del estilo de vida adolescente cuando se intente intervenir o trabajar con estos individuos en alto riesgo", señaló. Los investigadores holandeses iniciaron el estudio para comprender la conexión entre los tipos de escucha musical y las conductas que se consideran no seguras. "Cuando los adolescentes toman un riesgo, tienden a tomar otros", explicó la autora del estudio Ineke Vogel, investigadora del Centro Médico Universitario Erasmo MC en Róterdam. "Así que si se desea evitar que realicen esas conductas arriesgadas o se desea que detengan o reduzcan esas conductas, es mejor abordarlas juntas en un programa integrado". En el nuevo estudio, investigadores obtuvieron encuestas completadas por 944 personas jóvenes de 15 a 25 años (con una edad promedio de 18) en un barrio marginado de los Países Bajos. Casi dos tercios de los participantes fueron chicas, y dos tercios no tenían ascendencia holandesa, sino marroquí, turca o de otras etnias. Los que escuchaban música en sus reproductores de MP3 a niveles que los investigadores consideraban arriesgados (alrededor del 30 por ciento de los que contestaron a la encuesta) eran más propensos a fumar marihuana. ¿Por qué? Los autores del estudio tienen una teoría. "La combinación de uso de cannabis y escuchar el reproductor MP3 a un nivel arriesgado podría relacionarse con un periodo existencial de la vida que constituye la adolescencia y la adultez emergente, no solo debido al sentimiento positivo de estar vivo y la experiencia de significado existencial, sino también algo que llena el vacío existencial". Los que escuchaban música estridente en conciertos y clubes (alrededor del 48 por ciento del total) eran más propensos a tener atracones de bebida y a usar condones de forma inconstante en el coito. En general, un tercio dijeron que fumaban, un tercio afirmaron haber participado en atracones de bebida en el mes anterior, 13 por ciento dijeron que habían fumado marihuana recientemente, y 38 por ciento indicaron que no siempre habían utilizado condones en las relaciones sexuales. Alex Burdorf, coautor del estudio y profesor de determinantes de salud poblacional del Centro Médico de la Universidad de Erasmo MC en Róterdam, dijo que los hallazgos iluminan cómo las cosas que los jóvenes hacen están interconectadas. "Desde el punto de vista de la prevención, debemos enfocarnos en estrategias generales sobre cómo afrontar las tentaciones, e intentar enseñar a estos grupos en riesgo a lograrlo", enfatizó Burdorf. El estudio aparece en la edición de junio de la revista Pediatrics.

 

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Newsflash

Aumentan los casos de menores que agreden a sus padres

La última encuesta del Instituto de la Juventud en España que aborda las situaciones de conflicto señala que el 94% de los jóvenes entre 15 y 29 años "nunca" ha tenido enfrentamientos violentos con sus padres. Pero la realidad también muestra que los casos de menores que maltratan a sus padres —madres, en la inmensa mayoría— se han disparado en la última década, aunque en la mayoría de ocasiones se queden ocultos. 

Fuente: Protestante Digital.com

Desde 2007, más de 17.000 menores de más de 14 años han sido procesados en España por agredir —física o psíquicamente— a sus progenitores durante la convivencia. El número de casos ha ido incrementándose hasta 2010, año en la que la Fiscalía detectó un cierto descenso con respecto a 2009 (4.995 frente a 5.201), aunque sólo se puede hablar, advierte en su última memoria anual, de cierta "estabilización" no de disminución.

 CONTEXTO 
 Por lo general, los padres no saben qué hacer ante tales situaciones. El de la vía penal es el último paso que suelen dar las familias y lo hacen ya casi sin aliento, cuando sus bienes o su propia vida corren peligro, y rotas después de deambular durante meses y posiblemente años buscando una salida.  Son estos casos extremos los que se hacen visibles, pero otros tantos, imposibles de cuantificar, permanecen en secreto tras la puerta del domicilio. Es en el interior de él donde estalla con toda su crudeza el conflicto, pero también donde se pueden encontrar las causas pero, sobre todo, una solución.

    Profesionales que trabajan para cambiar  estos patrones de comportamiento agresivos coinciden en que este problema suele ir relacionado con deficiencias graves en el proceso educativo del adolescente.  Esta conducta violenta también puede ser síntoma de un trastorno psiquiátrico, pero en la mayoría de casos los menores que agreden a sus padres no sufren ninguna enfermedad mental.

     Durante la adolescencia, una etapa crucial marcada por múltiples cambios mentales y físicos, los hijos necesitan tomar distancia de sus padres y es natural que den muestras de cierta rebeldía para reafirmar su personalidad. El problema no son los conflictos en las familias, sino la incapacidad de resolverlos o de tratar de hacerlo siempre con violencia. 

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