El psicólogo y orientador escolar Gonzalo Martínez cierra el seminario en San Felipe.
Fuente: Diario de Cádiz
Los adolescentes son conscientes de las oportunidades que les ofrece la calle, pero también de los riesgos que corren. Saben que fuera de casa encuentran diversión, formación, ocasiones para viajar... Y ven que eso les enriquece. Entre los peligros, se enfrentan a cierta dispersión en los estudios y una gran facilidad para acceder a drogas y alcohol, entre otras cosas.
Todo esto lo manifestaron ayer en un encuentro que tuvieron unos 200 chicos de entre 14 y 16 años del Colegio San Felipe con el psicólogo, orientador escolar del Colegio Claret de Segovia y terapeuta familiar y de pareja Gonzalo Martínez.
En la reunión, los adolescentes también expusieron las cosas que son importantes para ellos, como los amigos, el ocio, los estudios, los profesores y los padres.
Esta información que Gonzalo Martínez recogió de los chavales por la mañana sirvió de punto de partida para la conferencia que ofreció por la tarde a los padres y profesores bajo el título ¿Qué pasa con la adolescencia? De la puerta de casa hacia afuera. Con ella se clausuró el III Seminario sobre relaciones familia-escuela Construyendo Puentes, organizado por la Fundación SM, que se ha estado celebrando esta semana en el centro educativo marianista de Cádiz.
En una conversación anterior a la charla, Martínez afirmó que es importante que los padres sepan lo que piensan los hijos para "actuar a partir de ahí".
Este psicólogo coincide con la ponente del día anterior y directora del seminario, Virginia Cagigal, en que la adolescencia es una etapa de crisis, pero hay que verla como una oportunidad para crecer, sabiendo los peligros que conlleva. "La adolescencia es una gran oportunidad peligrosa", dijo, y así se lo planteó a los padres en su intervención.
En la charla, habló de las relaciones de los chicos y chicas en esta etapa con sus iguales, la cultura del riesgo, el botellón o lo que se encuentran en las salidas nocturnas. También de experiencias nuevas como la Universidad y las primeras relaciones serias de pareja. Y todo esto en torno a dos ejes centrales: viendo cuáles son las oportunidades para crecer que les aportan y los peligros que conllevan.
Incidió en el papel que juegan los padres en estas experiencias que viven sus hijos y les orientó en cómo deben reaccionar ante esas nuevas realidades que los chicos viven de la puerta de casa para afuera.
En opinión de Gonzalo Martínez, cuando llega la adolescencia, los padres deben ir quitando las normas. "Si se han puesto bien de cero a seis años, después ellos se autogestionan y van generando las suyas propias", manifestó. Añadió que una característica de la adolescencia es transgredir las normas, así "cuantas más normas se impongan, más oportunidades para traspasarlas y más conflictos". Pero advirtió que esta máxima no sirve si hay señales de alerta, tales como que el hijo llega a casa demasiadas veces bebido o fumado, si los padres no saben con quién va, si disminuye el rendimiento escolar o se descuida personalmente. "En este momento sí que hay que controlarlo porque no deja de ser un niño, una persona en formación. Pero enfocándolo no desde el autoritarismo, sino desde el diálogo y la negociación".
Quiso resaltar el poder de los padres, ya que "son los más influyentes para los hijos". Y, aprovechando esto, tienen que saber sacar su lado bueno, "descubrir la cara dulce y amable del adolescente porque a veces sólo vemos la cara agria", concluyó.








