Estoy tranquilo y agradecido por pertenecer a una asociación (AFASC) en la que cada persona habla por si
misma y no hay ninguna persona ni autoridad que diga cual ha sido “nuestra” experiencia.
Solo yo puedo contar mi propia historia y así cada uno de nosotros.
Me siento cómodo por formar parte de un grupo de personas que comparten algunos de mis problemas y
sentimientos y cada uno puede aportar su sabiduría personal. Al compartir experiencias, fortaleza y
esperanza aprendo formas a través de las que otros han ido haciendo su camino y aportando sus propias soluciones.
Tomando lo que nos agrada o convenga y desechando el resto cada uno tiene oportunidad de conocer y en su caso
aplicar a su propia vida familiar.
Y puedo hablar y reflexionar por mí mismo con la seguridad de que los otros padres que me escuchan comprendan
como quizás muy pocas personas puedan.
Abel






